De ella
siempre hablan mal, la satanizan, la culpan, incluso, algunos la prohiben en la
mesa. Y si uno se pone a ver, no es para tanto, la sal en ningún momento ha
sido enemiga de la alimentación, el problema es el abuso y esa insana costumbre
de muchos al agregarla a los platos sin antes probarlos.
“Hay algo de desinformación respecto a los efectos
de su consumo. Cuando uno habla de ella debe saber cuáles son los componentes:
sodio y cloro, ambos fundamentales para la vida. Las membranas celulares del
organismo funcionan con sodio, este nos ayuda a mantener nuestro nivel de
hidratación y favorece la transmisión de impulsos nerviosos a nivel cerebral,
de ahí que no se pueda eliminar la sal de la dieta”, advierte Claudia Patricia
Contreras, especialista en nutrición clínica...
Entre
otras de las funciones están regular el sueño y evitar el estrés. Por esa
razón, en cada etapa de la vida las necesidades de consumo de esta sustancia
son diferentes y debe hacerse según la edad y el estado de salud de la persona.
Las
consecuencias
“Si se logra el objetivo de reducir el consumo de
sal en el mundo en un 30 por ciento para el 2025, podemos evitar que millones
de personas mueran de enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y
trastornos relacionados”, señala Oleg Chestnov, subdirector General de la OMS
(Organización Mundial de la Salud) para Enfermedades No Transmisibles y Salud
Mental.
Según dicha entidad, las personas consumen, en
promedio, alrededor de 10 gramos de sal al día, una cifra que duplica la
recomendación hecha por este organismo de salud. “La sal está presente en casi
todo lo que comemos, ya sea porque la mayoría de los alimentos procesados o
preparados la contienen en cantidades elevadas o porque la añadimos cuando
preparamos la comida en casa
Se sabe que los excesos de esta sustancia
desarrollan más posibilidades de tener hipertensión arterial, enfermedad
coronaria y renal. Sin embargo, ella no es la única responsable, también se
suman estilos de vida poco saludables, consumo excesivo de otras sustancias
como grasas o azúcares, el sedentarismo, el tabaquismo, el consumo elevado de
alcohol y el mal manejo del estrés.
La medida
adecuada
Para
consumir los 5 gramos diarios que sugiere la OMS, bastará con saber que es la
cantidad que reúne una cuchara pequeña, la que se conoce popularmente como
tintera. Sobrepasar esa medida ya sería caer en excesos.
Entre las
recomendaciones que dan los expertos, para consumir la medida adecuada están:
1-
Adicionar la cantidad necesaria
Entre las
funciones de la sal está potenciar el sabor de los alimentos, por lo tanto,
agregar una medida pequeña es la recomendación de Contreras, además de probar
los alimentos antes de adicionarla porque “ahí es donde caemos en los excesos”.
2-
Aprenda a leer las etiquetas del producto
Se sabe que el sodio no solo está en la sal sino en
alimentos industrializados, embutidos y enlatados, esto para conservarlos por
más tiempo. Por la facilidad del consumo de estos productos, muchas veces se
cometen excesos. El consejo es que “la gente mire cuánto tiene de sodio por
porción. Un alimento es bajo en sodio cuando tiene menos de 140 miligramos por
porción. Otra alternativa es la sal disponible en sobres, cada uno contiene un
gramo. Entonces en el día una persona podría disponer de 5 de ellos”, dice
Contreras.
3- Cuide
los “accesorios” de La mesa
Una vez
se siente a comer, es aconsejable retirar de la mesa los saleros y las salsas
en frascos para evitar adicionar más sal de la necesaria.
4- Forme
hábitos saludables en los niños
La OMS recomienda educar el paladar de los niños a
través del consumo de alimentos no procesados. En ese sentido, se aconseja
antes del año de vida no usar sal en las preparaciones y de ahí en adelante,
adicionarlo con moderación, apenas para potenciar el sabor.
En la lonchera evitar el exceso de productos
industrializados o de paquete y preferir frutas y verduras. “No se trata de
prohibir los productos de paquete sino de no permitir que se conviertan en el
día a día del niño. La dieta del menor no es distinta a la del adulto, debemos
hablar de familia. Los estilos de vida saludable se heredan, con el ejemplo
estamos enseñando a adoptar buenos hábitos”, concluye Contreras
.EL MANEJO CON LOS NIÑOS
Señala Claudia Patricia Contreras que los padres
deben saber que la percepción de lo salado y dulce aparece a partir del primer
año de edad. “Cuando estamos iniciando en los niños la alimentación
complementaria, a los 5 o 6 meses, se hace de acuerdo con el gusto de la mamá y
ahí podemos tener los primeros problemas. Entre más sal adicione en esos
primeros años, hará que ellos sean más ávidos de ese tipo de sabores”.
.EL MANEJO CON LOS NIÑOS

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